Me fue dado un verso

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Me fue dado un verso,
un verso de ti.
De esos que permanecen desnudos
pues no hayas palabras
con qué revestir.
Crudo impulso en el alma;
muda sensación.

Quedé paralizado intentando comprender. Llegué a la conclusión de que tales expresiones no son para el (deleite del) poeta, sino (posiblemente) para cierto determinado lector. Así que, dibujé entre palabras lo que pude. Inventé una que otra letra haciendo una combinación de las ya conocidas, y aunque el resultado permanecía fuera de mi (absoluta) comprensión, pude sentir que aquel mismo impulso estaba desbordado sobre el papel. Me deshice de aquel verso como pude, espero le halles algún sentido.

Y tú y yo somos eso

Un brazo que se cruza en la cintura
y un paso que se mueve junto al otro.
Él o ella se apoyan y son descanso,
como lo requiera el corazón:
ya sea en momentos de alegría
o en tiempos de triste melodía;
ellos son el uno para el otro
la mismísima escuela del amor.

Y tú y yo somos eso,
lo mismo que son ellos:
Amantes y amigos,
compañeros del camino, de la vida;
del recuerdo y del olvido.

Te quiero porque sí

Te quiero y tú lo sabes
aunque no te lo he dicho;
Y es mejor así.
Porque si te digo que te quiero
luego me veo obligado a quererte
y deja de ser mi deleite
quererte por quererte
Y no por alguna otra cosa.

Anhelo de tu voz

Entre el espacio de cada minuto
escucho ahogarse el suspiro de la brisa
que se cuela por la ventana.
Los pasos de algunos peatones
y el esparcir de los charcos
entre el viento que producen los autos.
Pero tu voz… ¿Dónde?
Me fastidia tu silencio.

Somos una gota

Somos una gota
una jota
con la curva entre tu cintura
y la cura
entre tus besos y mis versos.
Despiadada es la distancia
entre tu cuerpo y mi silencio.
Se me seca la garganta
y la vida
y la tina
que llenamos gota a gota
con momentos
con el tiempo.
Las manecillas que giran y giran,
las paredes que destilan
esos viejos sueños que se me escapan.
Esa gota quebrada que se desaparece,
que se desvanece
en la nada.