Relato breve

Un Negocio Redondo

Estando sentado en el lugar de los desechos, me di cuenta, mientras pensaba casi inconscientemente, que por mucho tiempo nos han mantenido siendo parte de un negocio; no solamente redondo, sino casi eterno.

Vale pues, hay que comer para vivir (aunque algunos vivimos para comer). El cuerpo necesita energía y vitaminas (y algo de placer, o mucho; eso depende de que planeta seas). Y no voy a hablar de las “vitaminas” (no acabaríamos), nunca se sabe con certeza qué tipo de ficción es la que nos intentan vender.

Tenemos que ir al supermercado, luego hay que mantener en baja temperatura mucha de esa comida, y por lo tanto necesitamos un refrigerador. Para hacerla apta para su consumo necesitamos una estufa y un horno convencional o de microondas (pues por la mucha prisa con que se vive hoy, la mayoría de la comida la fabrican para microondas; para que esté lista en unos pocos minutos). Y ni hablar de los utensilios de cocina (de los que tenemos de todo tipo; sin embargo siempre usamos los mismos).

Por otro lado nos ofrecen la opción de ser envenenados en algún lugar de esos, de comida rápida. Algunos de los cuales (por no decir que la mayoría) están comprometidos a enviarnos de continuo a visitar al doctor de familia. El mismo que te receta drogas con efectos secundarios para que te revienten ciertos órganos, y así te veas en la necesidad de visitar la gran variedad de doctores con especialidades en cada uno de esos órganos.

Luego hay que cepillarse los dientes, usar hilo dental y enjuagador bucal (por supuesto). Tienes que ir al dentista (al menos cada seis meses; aunque hoy en día no es suficiente con toda esa basura que usan para procesar y modificar los alimentos) y si no cuentas con un buen plan médico (al cual también tendrías que proveer un pago ya sea semanal o mensual) te exigen un ojo de la cara para darte un “buen servicio”.

Y por supuesto (suelo dar algunas cosas por supuesto; si te has dado cuenta), te puedes cepillar muy bien los dientes, pero te cepillas tan bien y tan a menudo que se desgasta el esmalte de tus dientes. El dentista te sugiere aplicar algo de relleno, porque de lo contrario puedes perder tu hermosa sonrisa. De vez te dice que necesitas brackets y te envía al ortodoncista, y el ortodoncista te envía al cirujano porque da el caso que tienes demasiados dientes.

Puede que algún día termines como yo, sentado aquí y pensando: estoy por desechar gran parte de la comida que requirió mi cuerpo hace algunas horas, y para eso también voy a necesitar agua corriente, papel (de marca Scott o Angel soft), un zafacón (con plastic bags, por no decir bolsas, porque para algunos resultaría ofensivo), jabón para lavar mis manos después de… y cositas de olor floral para esconder un poco mi humanidad.

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2 comentarios en “Un Negocio Redondo

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