Poesía

Entre mil y un abrazos

Hay abrazos que ahogan el frío,
abrazos que apapachan.

Hay abrazos que protegen del mal,
que brindan seguridad;
de brazos fuertes y tiernos
que dicen: “aquí estoy”.

Hay abrazos llenos de luz,
que disipan las densas tinieblas
que acompañan durante el valle
de sombra y de muerte.

Hay abrazos que imparten vida
y abrazos que curan las heridas.

Hay abrazos que con brazos extendidos
te conceden el perdón.

Hay abrazos pedidos, buscados;
abrazos compartidos, regalados.

Hay abrazos nauseabundos,
afilados como navaja
que traspasan como cuchillo
de frente, de espalda;
que cortan.

Hay abrazos que se quedan cortos,
abrazos que sobran
o que están de más.

Hay abrazos sin brazos
que son sensibles recuerdos
que crean puentes en la distancia;
que sientes y que das
aunque el ser amado esté tan lejos.

Hay abrazos que se niegan.

Hay abrazos vacíos:
sin sentido, sin corazón.

Hay abrazos de niños:
tiernos, genuinos;
que restauran un alma,
que reviven una sonrisa.

Hay abrazos que se mueven
al ritmo de la música,
y abrazos que se envuelven
entre lágrimas.

Hay abrazos nunca recibidos
o nunca compartidos;
abrazos que aún se esperan.

Hay abrazos que resultan
en una nueva vida,
y abrazos que son
de dolorosas despedidas.

2 comentarios en “Entre mil y un abrazos

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