Te quiero porque sí

Te quiero y tú lo sabes
aunque no te lo he dicho;
Y es mejor así.
Porque si te digo que te quiero
luego me veo obligado a quererte
y deja de ser mi deleite
quererte por quererte
Y no por alguna otra cosa.

Anhelo de tu voz

Entre el espacio de cada minuto
escucho ahogarse el suspiro de la brisa
que se cuela por la ventana.
Los pasos de algunos peatones
y el esparcir de los charcos
entre el viento que producen los autos.
Pero tu voz… ¿Dónde?
Me fastidia tu silencio.

Me fue dado un verso

Me fue dado un verso,
un verso de ti.
De esos que permanecen desnudos
pues no hayas palabras
con qué revestir.
Crudo impulso en el alma;
muda sensación.

Quedé paralizado intentando comprender. Llegué a la conclusión de que tales expresiones no son para el (deleite del) poeta, sino (posiblemente) para cierto determinado lector. Así que, dibujé entre palabras lo que pude. Inventé una que otra letra haciendo una combinación de las ya conocidas, y aunque el resultado permanecía fuera de mi (absoluta) comprensión, pude sentir que aquel mismo impulso estaba desbordado sobre el papel. Me deshice de aquel verso como pude, espero le halles algún sentido.

Somos una gota

Somos una gota
una jota
con la curva entre tu cintura
y la cura
entre tus besos y mis versos.
Despiadada es la distancia
entre tu cuerpo y mi silencio.
Se me seca la garganta
y la vida
y la tina
que llenamos gota a gota
con momentos
con el tiempo.
Las manecillas que giran y giran,
las paredes que destilan
esos viejos sueños que se me escapan.
Esa gota quebrada que se desaparece,
que se desvanece
en la nada.

Mientras estás entre mis brazos

Regresas, de repente, como te fuiste.
Traes una sonrisa forzada en tu rostro
que procura el perdón.
Y te abrazo…
Aunque no entiendo, no entiendo nada.
¿Por qué nuestro encuentro aquella primera vez?
¿Por qué te fuiste? ¿Por qué te esperé?
¿Por qué regresas?

Pero te sigo abrazando,
y mientras estás entre mis brazos
se va disipando la necesidad de respuestas.