Semejantes a compañeros de cuarto

Sé que ha pasado el tiempo,
y que hemos cometido el error de la distancia:
esa distancia del afecto cariñoso.
Pues compartimos cada noche la misma sábana
y es más intenso el frío adentro que afuera.
Somos semejantes a compañeros de cuarto:
cada cual anda por su propio mundo;
distantes y confusos…
A veces tropezamos en el baño,
a veces en la cocina;
“con el permiso”, me dices.

Nuestro jardín ya no da flores,
las mariposas ya no están.
Pero es mi culpa, si, mi culpa;
soy el responsable de toda esta tragedia…
¿Será posible revivir esta mortandad,
reducir esta distancia,
volver a encender la llama que hoy ahogan enormes rastros de cenizas?

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Y si caminamos de la mano

Y si caminamos de la mano
y mostramos que el verdadero amor todavía existe.
Y si tú y yo nos amamos
y juramos
permanecer juntos hasta la muerte;
aunque nos tengan por locos.

Y si te dedico poemas
y te trato como a una dama,
como a vaso más frágil.
Tú y yo, un hombre y una mujer,
como Dios lo diseñó;
aunque nos miren como locos.
Aunque intenten anular nuestro amor
y le pongan el sello de anticuado o ficticio.

Hoy no traigo de aquellos versos

Ya está a la venta mi primer poemario “Susurros para decirlos al oído”. Voy a estar compartiendo el poema “Hoy no traigo de aquellos versos”. Besos y abrazos…

Susurros para decirlos al oído

(Amazon) https://www.amazon.com/dp/8413313023/ref=cm_sw_r_cp_apa_i_X6HpDb2HWPFB3

(Casa del Libro) https://www.casadellibro.com/libro-susurros-para-decirlos-al-oido/9788413313023/9781518

(Editorial Circulo Rojo) https://editorialcirculorojo.com/susurros-para-decirlos-al-oido/

Eres mi mujer y eres hermosa

Eres mi mujer y eres hermosa;
la belleza de tu espíritu
que ilumina tu rostro;
el encanto de tu sencillez.
Frágil ante mis ojos,
el deber mío es tu cuidado:
con delicadeza de palabras
y con ternura de mis manos.
De una de mis costillas
tan cerca de mi corazón,
suspiro constante de mi alma.
La dama de mi compañía
y la conocedora de mi vulnerabilidad.

Viajar hasta donde descansa el horizonte

Viajar hasta donde descansa el horizonte
y escoger para ti una estrella…
Dibujarte un paraíso,
y que lo habitemos, si quieres, juntos.
Tú y yo, bajo la quietud de la noche
sin máscaras ni sombras.
Desnudarnos los corazones
así como la lluvia,
entre gotas de sinceridad.
Amarnos hasta la cumbre del amor,
soñar la vida juntos;
y adoptar un rinconcito
donde podamos calentar nuestros cuerpos;
cuerpo con cuerpo
unidos,
alma con alma
fundidos.