Poesía

Lo nuestro fue…

Lo nuestro fue
como ese globo al que se le escapa el aire
por un huequito,
y le pones el dedo
para evitar que se desinfle…
Me cansé de mantener mi todo ahí
presionando en vano
lo que con demasiada evidencia
se iba desvaneciendo.

Poesía

El silencio de tu voz

Sufro en vano el silencio de tu voz bajo la lluvia.
El reloj de pared estremece la casa
con tu recuerdo a cada minuto.
Se me escapa la poca luna que me queda,
se oculta tras mi sonrisa triste
que se duele por la alegría de los días pasados,
de los días contigo;
de esos días callados
con lluvia
pero a tu lado.

Cada gota revive un recuerdo
al caer sobre la hierba seca,
sobre las inútiles sombrillas de la terraza,
sobre las sillas vacías
ya por muchos días…

Entre el espacio de cada minuto
escucho ahogarse el suspiro de la brisa
que se cuela por la ventana.
Los pasos de algunos peatones
y el esparcir de los charcos
entre el viento que producen los autos.
Pero tu voz… ¿Dónde?
Me fastidia tu silencio.

Poesía

Subió la pequeña ave

Subió la pequeña ave.
Subió, se elevó hasta la montaña.
¿Quién le dijo que eso era posible,
que a pesar de su tan pequeño cuerpo
era capaz de aguantar
semejantes vientos,
semejantes alturas?
Nadie…
No hubo nadie a su lado
para limitar
la capacidad de su vuelo.

Coraje – el ave continúa su vuelo

Poesía

Porque sé que aún estás

Si te veo de lejos o te veo de cerca
no importa,
me hace bien el simple hecho de verte.
Porque sé que estás ahí,
que aún existes; Sigue leyendo

Poesía

Tienes que ser creativo

Ya no hay amor, dijo ella,
entre tú y yo…
No es cierto, pensó él,
el amor es eterno;
no se trata de si hay
o no hay…
Amar es como pintar un cuadro
o escribir algunos versos:
no puedes detenerte a esperar por la musa,
tienes que ser creativo.

Poesía

Mi cobardía

Una vez la vi
y fue como verla mil veces,
quedó grabada en mi memoria.
La vi de cerca y silenciosa
y yo callado, como siempre.
Sigue leyendo

Poesía

Los residuos de ti

Me dejas, para mi mal,
con el eco de tu adiós
y con el rastro de tu perfume
que entra sin aviso
con el viento de la tarde.
Olvidaste llevarte tus pisadas de la terraza
y tus tazas con florecitas de la alacena. Sigue leyendo