La buena ley en el corazón

Aunque busca de manera desesperada el aplauso y la aprobación de su práctica ante la mirada de los demás, nada de eso logra remover (tan solo apaciguar durante breves lapsos de tiempo) la profunda culpa que en su soledad y aun durante sus sueños le fastidia el pensamiento.

A veces da por divagar

A veces da por divagar,

cuando se abandona el temor al extravío.

En el divague nacen canciones;

el orden del desorden… Sigue leyendo “A veces da por divagar”

Dominado por los instintos

Y cuando se hizo consciente de su insensatez, ya era tarde;
la mujer que amaba se había ido.