Gracia para enmendar

Experimentó muy de cerca la muerte, pero el SEÑOR de la vida le otorgó en silencio, y de pura gracia, un tiempo extendido en que, habitando aun en ese mal usado cuerpo, y a pesar de haber desperdiciado el tan preciado regalo del presente, pudiese enmendar algunas de aquellas tan necias tomadas decisiones; las más de ellas sin tener en cuenta segundas y terceras consecuencias. Le sirvió de bien vivir el nuevo día a la luz de la eternidad.

La voz que no calla

Como final intento de deshacerse de toda evidencia, intentó deshacerse de su propio cuerpo buscando enmudecer su conciencia.

Alma caída

Soy una sombra,
soy un silencio.
Soy melodía enmudecida
y arroyo sediento.

Soy nube sin agua
arrastrada por el viento.
Soy la suma de la nada,
un rechazado instrumento.

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