Poesía

Eres mi mujer y eres hermosa

Eres mi mujer y eres hermosa;
la belleza de tu espíritu
que ilumina tu rostro;
el encanto de tu sencillez.
Frágil ante mis ojos,
el deber mío es tu cuidado:
con delicadeza de palabras
y con ternura de mis manos.
De una de mis costillas
tan cerca de mi corazón,
suspiro constante de mi alma.
La dama de mi compañía
y la conocedora de mi vulnerabilidad.

Microrrelato

No abandones tu cabaña

Desde la ventana, aquella mujer, la cual su marido desde su habitación contemplaba, en tanto ella observaba la manera en que aquel chico sentado en la acera veía a la gente que corría por la carretera, mientras miraban espantados hacia arriba, hacia la montaña; donde parecía que eran consumidas por el fuego sus cabañas. Sigue leyendo