Gracia para enmendar

Experimentó muy de cerca la muerte, pero el SEÑOR de la vida le otorgó en silencio, y de pura gracia, un tiempo extendido en que, habitando aun en ese mal usado cuerpo, y a pesar de haber desperdiciado el tan preciado regalo del presente, pudiese enmendar algunas de aquellas tan necias tomadas decisiones; las más de ellas sin tener en cuenta segundas y terceras consecuencias. Le sirvió de bien vivir el nuevo día a la luz de la eternidad.

Los conejitos y mi huerto

Es una extraña sensación la que me produce ver a los conejitos en mi huerto. Una profunda confusión entre seguridad, y una vieja y ahogada culpa: una ligera presión desde la garganta hasta mis vísceras; porque fui yo quien falló en no darse cuenta a tiempo. Sigue leyendo “Los conejitos y mi huerto”