Microrrelato

El mercader de lámparas

Ni siquiera pensó en ver el asunto como un negocio, porque no buscó forjar una necesidad superflua en el incauto como se suele hacer, sino en proveer para una verdadera necesidad. Su propósito al intentar venderlas era al menos recuperar lo invertido para seguir haciendo lámparas. Era tan chocante para él el hecho de que la gente mostraba no advertir que cada vez la oscuridad era más densa, hasta hacerse inevitable tropezar, caer y en muchas ocasiones encontrar la muerte.

photo of man holding lamp

Al no haber conseguido a un solo comprador, porque la gente se escondía al verlo venir desde lejos con sus lámparas, comenzó a ofrecerlas sin costo alguno. Algunos aceptaron el regalo con mucho entusiasmo pero las lámparas terminaron decorando los muebles de sus casas en medio de la oscuridad. Otro grupo de personas se hicieron conscientes de su necesidad y le dieron el uso correcto, pero permaneciendo apartados y creando una nueva sociedad, levantaron muros alrededor manteniendo para ellos el efecto de las lámparas.

Poesía

El arte más excelente

El amor es un villano si no se le comprende.
El amor llega y se va; así suele decir la gente.
El amor te abandona de repente, se esfuma;
como arena entre las manos.
Un mañana despiertas, y ya no está; se ha marchado.
Eso pasa porque aún no entiendes,
que el amor no es una cosa flotante
que vaga entre las sombras
ni es la flecha del cupido.
No es un sentimiento que te agarra por desprevenido
y luego te deja ir, sin previo aviso.

El amor es un desprenderse, es el darse a uno mismo
pero sin esperar nada a cambio;
y sin que el objeto de tu amor necesariamente lo merezca.
Amar de verdad no es tarea fácil, cuesta, se hace duro.
El amor tiene su raíz en un acto divino;
y del lado de acá, es una labor de la voluntad,
una ocupación que se aprende
cuando te desprendes de tu ego,
porque te tienes a ti mismo
como el mayor obstáculo
a la hora de poner en practica
el divino arte de amar.