Microrrelato

El Narrador

Después de haber entrado (dominado por cierta atracción), razoné que debí quedarme afuera. Para cuando tomé la decisión ya se había confundido mi orientación entre los opuestos. En ese instante me topé con la nada, o con el todo, no lo sé. Comencé a sentir que formaba parte de aquella aún reducida expansión; la cual aunque parecía limitada en espacio (pues estaba como ceñida a mi cuerpo), ocurría que con cada sonido que emitían mis cuerdas vocales, se expandía creando el lugar necesario para mis palabras; las que dejaban de ser mías en tanto abandonaban mi cuerpo, y pasaban a ser historias en las vidas de sus recipientes.