Gracia para enmendar

Experimentó muy de cerca la muerte, pero el SEÑOR de la vida le otorgó en silencio, y de pura gracia, un tiempo extendido en que, habitando aun en ese mal usado cuerpo, y a pesar de haber desperdiciado el tan preciado regalo del presente, pudiese enmendar algunas de aquellas tan necias tomadas decisiones; las más de ellas sin tener en cuenta segundas y terceras consecuencias. Le sirvió de bien vivir el nuevo día a la luz de la eternidad.

La causa de su muerte

“Si he de ser entregado a la muerte, a esa vieja solitaria que no se sacia; ese inmortal parásito que se alimenta de los vivos hasta consumirlos; lo haré llevando conmigo el peso de un verdadero hombre, y no la liviandad de un simple mortal. Sigue leyendo “La causa de su muerte”

¿Dónde, dónde… Las corrientes de ese río?

Bajo la escasa y seca sombra
de ese árbol solitario,
que entre círculos deambulan
hambrientos buitres su corona,
está un hombre que se mece
entre la muerte y un quieto canto; Sigue leyendo “¿Dónde, dónde… Las corrientes de ese río?”

Más allá de girasoles

Se despidió,
como quien lo hace para siempre,
sin que el tiempo sepa cuanto
ni que el llanto se interponga.
Sigue leyendo “Más allá de girasoles”

La verdadera razón

Muere el hambriento,
y no es de hambre que muere;
sino por un fulano que comió de más.