Poesía

Y si caminamos de la mano

Y si caminamos de la mano
y mostramos que el verdadero amor todavía existe.
Y si tú y yo nos amamos
y juramos
permanecer juntos hasta la muerte;
aunque nos tengan por locos.

Y si te dedico poemas
y te trato como a una dama,
como a vaso más frágil.
Tú y yo, un hombre y una mujer,
como Dios lo diseñó;
aunque nos miren como locos.
Aunque intenten anular nuestro amor
y le pongan el sello de anticuado o ficticio.

Poesía

Eres mi mujer y eres hermosa

Eres mi mujer y eres hermosa;
la belleza de tu espíritu
que ilumina tu rostro;
el encanto de tu sencillez.
Frágil ante mis ojos,
el deber mío es tu cuidado:
con delicadeza de palabras
y con ternura de mis manos.
De una de mis costillas
tan cerca de mi corazón,
suspiro constante de mi alma.
La dama de mi compañía
y la conocedora de mi vulnerabilidad.

Poesía

Quieres arrancarme

Quieres arrancarme
y llevarme contigo
para siempre…
Pero, ¿qué ganas con eso?
Si no me cuidas debidamente
me marchitaré:
perderé la belleza, la frescura,
la vitalidad…
Voy a secarme a tu lado;
y tú te irás
y te buscarás una nueva flor
en algún lejano jardín.

Microrrelato

De la misma esencia

Mientras el alfarero del pueblo estaba trabajando en las vasijas para la fiesta de la pascua que se aproximaba, un jovencito se acercó al taller y le preguntó qué cosa había usado para formar vasijas tan hermosas. Sigue leyendo

Poesía

Compañera de mis noches

Tú,
el paraje de muchos de mis versos/de mi poesía.
La tenue luz de mis noches/de mis tinieblas.
Que con tu silencio de siempre me invitas a mirar las constelaciones/las estrellas.
Tú que inspiras canciones y poesías.
Que no te escondes ante estaciones; las del año, ni de las mías.
La poca luz con que iluminas es suficiente luz para que yo te admire.
Con tu poca luz, tu blanca luz,
llenas de encanto mis noches
y de alegría lo suficiente para sobrellevar mis días.
Tú, mi mujer/mi luna.

Microrrelato

Despechada

Jamás pensé que ibas a hacerme esto. Yo que siempre estuve aquí para ti. Siempre lista para acompañarte en tu rutina mañanera, y después en las tardes cuando regresabas del trabajo. Mas ahora, como ha pasado el tiempo y he perdido un poco la belleza de cuando compartimos el primer café, me has cambiado por otra; así nada más.

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