Noticias del más allá

Un hombre, que tenía problemas de memoria, estaba sentado en la parada del autobús. Después de quince minutos sintió hambre, y como no recordaba si había desayunado, comenzó a comerse el almuerzo que tenía preparado para la mitad de la jornada.
Luego de comer y beber, se levantó y siguió caminando sin saber ni el por qué ni hacia dónde; aunque con la resolución de seguir caminando porque se sentía con energía para caminar… gente, carros, casas, hasta llegar al parque y detenerse a mirar una banca que le pareció familiar. Se sentó y, después de un profundo suspiro, miró a su derecha y ahí estaba el diario.
Primera plana: “encuentran hombre muerto, muerto del susto en una banca del parque al recordar vívidamente, en un viejo papel de diario, su propia muerte”.

[favor de comunicarse con el autor (con toda confianza) si no se ha entendido este incomprendido microrrelato.]

El supersticioso valle del olvido

La gente de su tribu tenía por firme creencia, que en aquel valle que dividía su tierra de la otra tierra —conocido como “el valle del olvido”— moraban unas sombras que arrebataban las memorias de las almas. Si estando allí te agarraba la noche sin fuego delante de ti, y las densas tinieblas de la noche te cubrían como un manto, entremezcladas con las tinieblas aparecían aquellas sombras y se alimentaban del recuerdo de tu pasado, dejándote sin memorias del ayer.

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