La buena ley en el corazón

Aunque busca de manera desesperada el aplauso y la aprobación de su práctica ante la mirada de los demás, nada de eso logra remover (tan solo apaciguar durante breves lapsos de tiempo) la profunda culpa que en su soledad y aun durante sus sueños le fastidia el pensamiento.

Alma caída

Soy una sombra,
soy un silencio.
Soy melodía enmudecida
y arroyo sediento.

Soy nube sin agua
arrastrada por el viento.
Soy la suma de la nada,
un rechazado instrumento.

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