Write the poem

Ya que siempre comparto relatos o poesías, esta vez quiero ser un poco vulnerable y mostrarme sin valerme de la literatura. Y es que recibí muy buenos regalos en estas navidades (pues me regalaron algunos libros). Sigue leyendo “Write the poem”

El fascinante mundo de las bellas artes

Había un bosque a varios minutos de la “casa grande” –así solían llamarle las hermanas a la casa en que vivían. Aquel bosque había provocado su curiosidad. Durante el día se podía escuchar el canto de distintas aves: loros, tucanes, cucos, colibríes. Se podía contemplar la variedad de colores en las flores, y la variedad de tamaños y formas en los árboles.

El día de su aventura dentro de aquel fascinante bosque (donde el tiempo pareció haberse detenido) las hermanas habían estado ayudando a su madre en el cuidado del jardín. Se habían detenido a observar a un racimo de mariposas que no solían verse muy a menudo. Parecían pequeños espejos reflejando la luz del sol. En un día como aquel, soleado, cielos despejados, era imposible retirar la vista de aquellas azuladas luces parpadeantes. Sigue leyendo “El fascinante mundo de las bellas artes”

Apresúrate amanecer

Apresúrate amanecer,

que el silencio ya no aguanto.

Invítame a despertar de este tan oscuro espanto. Sigue leyendo “Apresúrate amanecer”

Recordar

Un pensamiento hace su entrada,
un sentimiento envuelve el alma;
brotan profundas lagrimas sin calma,
o alumbra el rostro, la mirada.

Al encontrarse en la periferia,
ellos: el recuerdo y el sentido,
donde se entrelaza lo vivido;
el centro, espectáculo de feria. Sigue leyendo “Recordar”

No perdamos un instante

Estoy despierto antes del alba.
Soy un caminante,
viajo entre las sombras;
me detengo al recordarte…
Y apareces con la brisa.
El amanecer viene de prisa
¡apresurémonos con él!
Alimentemos estas ansias
de vivir esta aventura;
que es la vida una fortuna.

Voy a seguir insistiendo
en abrazar el vano intento;
querer silenciar el tiempo.
Y esconderme tras la sombra,
tras la sombra del silencio.

No perdamos un instante
porque el tiempo es arrogante.
Se empeña siempre cual gigante
en marchar hacia adelante.
Vuelvo al intento de esconderme
tras la sombra del silencio,
pero soy siempre sorprendido
en el salón de los momentos.
Es ahí donde te encuentro
y lo disfruto,
hasta que escucho,
que a gritos me ajoran los minutos:
“¡Apúrate, que se hace tarde!”