El pasillo de hotel

Cuando llegó Claudia, que había salido a comprar algunas cosas que íbamos a necesitar durante los días que estuviéramos allí, yo había estado pensando en cómo había ocurrido todo. Ella había insistido en que compartiéramos la habitación del hotel, y yo estuve de acuerdo. Nunca fuimos gente de mantener discusiones acaloradas, ni de dormir en habitaciones separadas.

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Mientras estás entre mis brazos

Regresas, de repente, como te fuiste.
Traes una sonrisa forzada en tu rostro
que procura el perdón.
Y te abrazo…
Aunque no entiendo, no entiendo nada.
¿Por qué nuestro encuentro aquella primera vez?
¿Por qué te fuiste? ¿Por qué te esperé?
¿Por qué regresas?

Pero te sigo abrazando,
y mientras estás entre mis brazos
se va disipando la necesidad de respuestas.

Los residuos de ti

Me dejas, para mi mal,
con el eco de tu adiós
y con el rastro de tu perfume
que entra sin aviso
con el viento de la tarde.
Olvidaste llevarte tus pisadas de la terraza
y tus tazas con florecitas de la alacena. Sigue leyendo “Los residuos de ti”