Noticias del más allá

Un hombre, que tenía problemas de memoria, estaba sentado en la parada del autobús. Después de quince minutos sintió hambre, y como no recordaba si había desayunado, comenzó a comerse el almuerzo que tenía preparado para la mitad de la jornada.
Luego de comer y beber, se levantó y siguió caminando sin saber ni el por qué ni hacia dónde; aunque con la resolución de seguir caminando porque se sentía con energía para caminar… gente, carros, casas, hasta llegar al parque y detenerse a mirar una banca que le pareció familiar. Se sentó y, después de un profundo suspiro, miró a su derecha y ahí estaba el diario.
Primera plana: “encuentran hombre muerto, muerto del susto en una banca del parque al recordar vívidamente, en un viejo papel de diario, su propia muerte”.

[favor de comunicarse con el autor (con toda confianza) si no se ha entendido este incomprendido microrrelato.]

La muerte última

Adornada estuvo la noche con sombras y tiesos árboles sin brisa. Oscura como pelusa de gato negro; de esos que salen en brotes durante el día de todos los santos.

Entre cantidades exuberantes de dulces y espeluznantes fiestas, abría de par en par sus fauces la tierra y se alimentaba de las vivas almas que recordaban intensamente a sus muertos, acabando con las memorias de todos a su vez. Ya no habría uno vivo para que recordase a su muerto. Ya no habría vivos, ya no habría muertos.

(para el reto de noviembre de: Escribir jugando en El blog de Lidia )
https://wordpress.com/read/blogs/140601459/posts/5951

Cosas que de ti nunca olvido…

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