Microrrelato

La muerte última

Adornada estuvo la noche con sombras y tiesos árboles sin brisa. Oscura como pelusa de gato negro; de esos que salen en brotes durante el día de todos los santos.

Entre cantidades exuberantes de dulces y espeluznantes fiestas, abría de par en par sus fauces la tierra y se alimentaba de las vivas almas que recordaban intensamente a sus muertos, acabando con las memorias de todos a su vez. Ya no habría uno vivo para que recordase a su muerto. Ya no habría vivos, ya no habría muertos.

(para el reto de noviembre de: Escribir jugando en El blog de Lidia )
https://wordpress.com/read/blogs/140601459/posts/5951

Poesía

Cosas que de ti nunca olvido…

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