Microrrelato

Recuerdos de un roble

Fueron muchos los días de verano que te abrigaste bajo mi sombra. Yo extendía mis brazos un poco más allá de lo que podía, sentía un ligero dolor, pero lo hacía para que el reposo de mi sombra hiciera que te quedaras un rato más. Los pajaritos nos hacían compañía, y tú te ponías tan contenta; tu sonrisa, tus carcajadas; tarareabas y cantabas en un sin fin. Por momentos engañabas el paso del tiempo sobre mí: llegué a pensar que tales episodios se repetirían para siempre.

Desde entonces he llorado incontables otoños, he despertado cada primavera con nuevos brotes de amor para tu encanto y tu abrigo durante los calurosos días de verano. Por mucho tiempo no dejé de expandirme hasta donde me fuese posible, para ver si así me notabas, pensando que tal vez te habías extraviado del camino.

Poesía

Aún me quedan tus recuerdos

Aún recuerdan mis labios

la dulzura de un pasado;

recuerdos que el tiempo no ha borrado

pero los ha hecho mutar. Sigue leyendo

Relato breve

El precipicio

Estaba toda empapada de sudor, sus rodillas temblorosas; su mente poseída por una idea maldita que había sido sembrada y alimentada a través de los años. Sus pies descalzos cada vez más cerca del precipicio. La brisa removía las lágrimas de sus mejillas. Mientras apretaba los puños y decía entre dientes las mismas palabras una y otra vez: “la vida no es otra cosa que un sueño”.

Los pocos intentos de salir del lodo cenagoso en que se encontraba su vida habían sido siempre bloqueados por aquellas palabras que desde su niñez escuchó constantemente: “Tu destino es el fracaso, eres poca cosa, buena para nada”. Ideas sugeridas por gente que creía le amaban. Gente frustrada con su vida, y que poseían toda la capacidad de traspasar su mediocridad a la posteridad.

Pero había algo en lo más profundo de su ser, una emoción positiva y latente; aunque algo opacada por la acumulación de basura en su mente. Fue el recuerdo de aquel sentimiento que envolvió su ser y la detuvo al pie del precipicio por un instante…  ¿Qué sabía ella acerca del amor?  Solo recordaba aquella reciente mirada, aquella firme voz y aquella extraña caricia que había rechazado (por miedo a ser herida, o quién sabe por qué). Ella se recordó estando entre sus brazos, como él la miraba, ella poco lo miraba. Mientras él depositaba besitos en su frente, ella se mostraba confundida; intentando encontrarle algun sentido a aquella experiencia, a aquellos desconocidos sentimientos.

En ese mismo instante, sin más pensarlo, se lanzó al vacío; y al sentir que caía se estremeció en su cama y despertó del susto. Se levantó, perpleja, y entendió que había sido amada. Que aquello que había recibido y por miedo había rechazado: aquel cuidado, aquel cariño, aquel tiempo y aquella comprensión; aquello se llamaba amor.