Semejantes a compañeros de cuarto

Sé que ha pasado el tiempo,
y que hemos cometido el error de la distancia:
esa distancia del afecto cariñoso.
Pues compartimos cada noche la misma sábana
y es más intenso el frío adentro que afuera.
Somos semejantes a compañeros de cuarto:
cada cual anda por su propio mundo;
distantes y confusos…
A veces tropezamos en el baño,
a veces en la cocina;
“con el permiso”, me dices.

Nuestro jardín ya no da flores,
las mariposas ya no están.
Pero es mi culpa, sí, mi culpa;
soy el responsable de toda esta tragedia…
¿Será posible revivir esta mortandad,
reducir esta distancia;
volver a encender la llama que hoy ahogan enormes rastros de cenizas?

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Aquella única flor

Había una única flor en aquel desolado jardín: única por su soledad y también por su belleza. Aquella flor se mantenía siempre erguida y refulgente delante de los ruidosos rayos del sol. Cada estación del año había tratado de ejercer dominio sobre ella, intentando afectar su hermosa apariencia, sin ningún resultado. Sigue leyendo “Aquella única flor”